Mantenernos sanos comiendo Productos
de Mar con frecuencia.
"Los productos de mar constituyen una de las claves más
importantes para comer de forma saludable. Las personas que comen pescado
y mariscos son por lo general más sanas que las que no lo hacen.
La alimentación a base de productos del mar ayuda a prevenir
el desarrollo de patologías crónicas que van deteriorando
nuestra salud conforme nos hacemos mayores. La alimentación a
base de pescados y mariscos, por sí mismos no impide el desarrollo
de enfermedades, pero puede retrasar o disminuir su posibilidad de aparecer
y hacerlas más leves. Éstos son algunos casos que han
surgido en experimentos
científicos recientes.
Función de la visión:
La causa principal del deterioro de la visión en las personas
mayores es la degeneración macular relacionada con la edad, o
ARM. Puede llevar a la ceguera. La ARM tiene menos posibilidades de
desarrollarse en las personas que consumen frutas, verduras con hojas
y alimentos que contienen zinc, un elemento que se encuentra en las
ostras, las almejas y los mejillones. Sabemos ahora que la ARM es menos
común entre las personas que comen mariscos de forma regular.
Un estudio reciente revela que las personas en las primeras etapas de
ARM, que consumen pescados y mariscos frecuentemente, tienen menos posibilidades
de que progrese su enfermedad. Al contrario, las personas que comían
grandes cantidades de grasa, inclusive la grasa de verduras, así
como las personas que fumaban, tuvieron más probabilidades de
que su visión empeorara. Los ácidos grasos omega-3–
que se encuentran en el pescado—se concentran en el ojo y en la
retina y son importantes para la función de
la visión. Nuevas evidencias sugieren también que comer
pescado disminuye las posibilidades de contraer cataratas. Comer pescado
de forma regular podría ser un paso importante para conservar
una buena vista, especialmente de mayor.
Diabetes tipo 2:
La diabetes tipo 2 se está incrementando rápidamente entre
los norteamericanos y es común en las personas que tienen sobrepeso
y son inactivas. Una vez que aparece la diabetes, se incrementa las
posibilidades de tener alguna enfermedad del corazón. En la diabetes
tipo 2, el rumbo de los lípidos y de otras substancias presentes
en la sangre se vuelve anormal. Sin embargo, los omega-3, los ácidos
grasos especiales contenidos en el pescado, ayudan a mejorar la secuela
de los lípidos en la sangre, reduciendo el nivel de las grasas
en la sangre. También mejoran los niveles del “buen”
colesterol. Los ácidos grasos omega-3 procedentes del pescado
disminuye la posibilidad de formación de coágulos, mejoran
el funcionamiento de las venas y bajan ligeramente la presión
arterial. Estas mejoras disminuyen la posibilidad de un ataque al corazón.
Incluir el pescado en su alimentación, mantener un peso equilibrado
y hacer ejercicio todos los días, puede disminuir su posibilidad
de desarrollar diabetes tipo 2 y hacer que las condiciones sean menos
peligrosas una vez que aparece.
Patologías con inflamación:
Varias enfermedades crónicas involucran al sistema inmunológico.
Las más comunes son la artritis reumatoide, el asma, la psoriasis
(una condición que presenta inflamación en la piel) y
algunas alergias. En estas condiciones, el sistema inmunológico
reacciona exageradamente y la inflamación que resulta contribuye
a los síntomas de la enfermedad—coyunturas dolorosas, irritación
en la piel, hinchazón, enrojecimiento, dificultad para respirar,
etc. Estas reacciones exageradas del sistema inmunológico pueden
disminuir con los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en
el pescado. Por esta razón, los aceites que se encuentran en
los pescados grasos como el salmón, el bacalao, el arenque, la
trucha arco iris, el bacalao negro y las sardinas, pueden ayudar a reducir
la gravedad de los síntomas. Los omega-3 no pueden curar estas
patologías, pero pueden ayudar a una mejora notable en las molestias
asociadas con ellas.
Funcionamiento mental:
Los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en los aceites del
pescado incluyen uno, el DHA (ácidodehidroabético) que
se concentran en el cerebro. Es necesario para el desarrollo adecuado
del cerebro y de los ojos durante el crecimiento y el desarrollo del
feto y en los dos primeros años de vida. Estamos comprobando
ahora que el DHA en el cerebro puede ser importante para el funcionamiento
saludable del cerebro a lo largo de la vida. Por ejemplo, algunos niños
con desórdenes de comportamiento muestran mejoría en su
aprendizaje y en su comportamiento cuando consumen aceite de pescado
o DHA. Es prematuro avanzar que los omega-3 mejorarán las habilidades
para leer, para aprender y para mejorar la falta de atención,
pero estudios recientes apuntan en esta dirección. Esto sugiere
que es importante incluir el pescado en la dieta de los niños.
Hay también cada vez mayor evidencia de que las personas de edad
que comen pescado por lo menos una vez por semana, tienen
menos posibilidades de desarrollar Alzheimer, en comparación
con las personas que no comen pescado. Estudios en animales con esta
enfermedad han mostrado también que la enfermedad se desarrolla
con mayor rapidez y es más aguda cuando hay una deficiencia de
omega-3 en la dieta que cuando hay suficiente. También ocurre
con la enfermedad de Parkinson, otra condición degenerativa del
cerebro. En otra área de las funciones mentales, los ácidos
grasos omega-3 procedentes del pescado, se han
vinculado con una disminución de desarrollar depresión
y desórdenes bipolares. Algunos estudios han reportado mejoras
en los síntomas de varias condiciones mentales, pero es muy pronto
para decir que los aceites de los ácidos grasos del pescado son
un tratamiento eficaz. Lo que sugieren estos estudios es que muchos
tipos de actividad cerebral se desempeñan mejor cuando el cerebro
tiene cantidades adecuadas de aceite de ácidos grasos del pescado.
La forma de obtenerlos sin peligro es comer pescado con regularidad.
Es una decisión inteligente." Escrito por Joyce A. Nettleton,
DSc, RD, ScienceVoice Consulting, Denver, CO